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Finalista

El futbolista de blanco

Estaba recién llegado a Madrid, del pueblo, es domingo y mis amigos con la resaca no quieren salir. Yo no quiero quedarme en casa, llevo cachondo todo el fin de semana y no quiero seguir con este dolor de huevos. Me doy una vuelta por el centro y después de un rato en Grindr desesperándome con los mareantes que hay, decido tomarme algo en Boyberry.

No os voy a mentir, la idea de ir solo me daba un poco de palo, siempre que había ido era con gente conocida. Pero con dos cojones me animo y entro a tomar algo.
Me pido una cerveza y doy una vuelta para fichar a la gente y buscar un taburete donde sentarme para ir entonándome con el ambiente. Pasados los 30 minutos entra por la puerta un chaval con equipamiento de futbol, se veía que acababa de venir de jugar un partido, con el pelo mojado, aun no sabía si de ducharse o de sudor, pero necesitaba descubrirlo.

No parábamos de echarnos miradas, él estaba con un par de amigos y se notaba que hablaban de mí. Se me empalmaba solo pensando como le iba a meter la mano por el pantalón del chándal hasta su paquete.

Me empalmo ahora solo de estar escribiéndolo y recordándolo.

Cuando me canse de jugar con la sonrisa y las miradas, decidí meterme en la zona de juegos y cruzar la puerta, espere 10 min a ver si se animaba a venir, pero no dio resultado. Me doy por vencido y bajo al sótano, di un paseo por el laberinto, voy a la zona de las camas y veo un grupo de gente besándose y rozándose entre ellos. Decido quedarme sentado al lado a terminarme la cerveza.

Son 4 tíos, entre 25 y 40 años de edad, están sin camiseta. Me gustan, me excito y solo pienso en participar. Dejo el botellín y me acerco a ellos. Le toco la pierna a uno de ellos y me agarra la mano con fuerza, me la sube hasta su paquete y le agarro el rabo. Solo al tocarle noto como se le llena de sangre y le da un espasmo de excitación, yo al instante me pongo a 100. Le agarro de la cintura al tío que tenía al lado, mirándolo de cerca es el que mejor cuerpo tiene, fibrado, trabajado de ejercicio, no de gym. Me flipan esos cuerpos. Le toco los abdominales le miro a la cara y le doy un morreo. Con la mano, bajo hasta el rabo y se lo toco suavemente notándolo de arriba abajo. Cuando tengo ya las dos poyas para mí, dejo de besarle y bajo la cabeza, empiezo a lamerles los capullos y noto su precum en mi lengua, no hay nada que me excite más que notar como se ponen cada vez más cachondos con cada lametón.

Al cabo de estar un rato chupándoselas, uno de los otros chicos que estaban, me agarra de la cabeza y me levanta, me quita la camiseta y me baja los pantalones. Mi rabo estaba deseando ser comido y nada más quitarme el calzoncillo empiezan a mamármela entre dos tíos, mientras tienen mi rabo en sus bocas, se besan y juegan con sus lenguas con mi poya entre medias, yo mientras, beso a los otros chicos y le pajeo a uno de ellos. Estoy muy muy cachondo, me tumbo en la cama y se tumba uno de ellos conmigo, nos unimos en un 69 muy espectacular, jugando con nuestras pollas mientras los otros dos nos rozan y nos la chupan de vez en cuando. Al volver a ponerme de pie, giro la mirada y me encuentro al chico de chándal sentado y con el rabo fuera pajeándose mientras nos mira, era el rabo más apetecible que había visto en mi vida, al menos lo recuerdo así, recto a más no poder y con mínimo 19cm, sus venas bien marcadas y cada vez que subía y bajaba la mano, pajeándose, dejaba ver ese capullo rojizo que tanto quería comer. Me guiña un ojo y me hace un gesto con la cabeza, capto al instante lo que me quiere decir, quiere que siga mamando rabo, yo más excitado que nunca, sigo chupándole el rabo a los tíos con los que estaba.

Al momento, mientras estoy de rodillas con los rabos alrededor de mí, noto como se incorpora un chico nuevo, giro la cabeza y solo veo el pantalón blanco chandalero, el pantalón que más ganas tenia de ver y que tanto esperaba, me pone el rabo en la cara, me agarra la cabeza y me la gira hasta que entra su rabo hasta mi garganta, notando cada vena como rozan con mis labios. Me flipaba su rabo y si, tenía el pelo mojado por sudor, tiene un olor intenso pero no desagradable, me excita, cada vez que cogía aire notaba como entraban sus hormonas en mi cuerpo. Pero lo que más me ponía era su actitud, no para de tenerme agarrado y de follarme la boca. Me miró a los ojos, apartó su poya de mi boca y me levantó. Se acercó a mi oído y me exigió con voz grave y contundente, ven.

Me agarra la mano y me lleva a una de las cabinas, me termina de desnudar y me obliga a darme la vuelta, me echa el cuerpo para adelante y me levanta una de las piernas. Me agarra con fuerza, pero no, no quiero que termine todo tan rápido, me resisto y me giro, le quito la camiseta y le bajo los pantalones, me arrodillo y pongo mi boca sobre su rabo, voy humedeciéndolo poco a poco con lametones, no paro de mamársela y de repente se echa para atrás de golpe. Me asusto, pensaba que se iba a correr, pero nada de eso, me levanta y me da la vuelta, quiere follarme y yo estoy deseando que me la meta.

Me inclino, se agacha y me come el culo sin parar, voy notando como me lo va abriendo y poco a poco metiéndome sus dedos, le encanta jugar conmigo. Se levanta y me la clava. Mete su polla hasta que choca sus huevos sobre mí, se escuchan por toda la sala mis gemidos, me tapa la boca con su mano y me susurra al oído si quería más. No puedo parar de gemir y de pedirle que me diera más. Me gira la cara y me besa, me mira a los ojos y me pregunta si esta todo bien, le digo que siga y no pare nunca, me vuelve a besar y me abraza. Mete y saca despacio sus 19cm en mi culo, noto hasta la última vena dentro. Y ahora deja su rabo dentro durante unos segundos, nos besamos. Me agarra el rabo, nota mi precum y lo utiliza para lubricar su mano y me pajea. Vuelve a follarme, esta vez va todo más tranquilo y despacio, está cogiendo fuerzas.

Al rato de estar sobándonos, besándonos y oliéndonos mutuamente un tiempo me tumba. Pone mis piernas sobre sus hombros y me folla sin piedad, vuelve a darme caña y vuelvo a gemir y a pedirle más. Le agarro del cuello le bajo la cabeza y le beso, le digo susurrando que siga, que me voy a correr. Me levanta las piernas, me escupe en el culo y me la clava de nuevo. Sin parar de follarme, me corro, me salpico todo el cuerpo, saca su rabo, se toca un segundo y se corre sobre mí, me baña con su leche y se tumba sobre mí, mientras cogemos aire y fuerzas me besa y me dice que le ha encantado, para mí, uno de los mejores polvos de mi vida. Salimos de la cabina, me da su número y se despide.

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