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Una cena diferente

No sabía muy bien donde habíamos quedado. Solo me dijo que tenía que estar en la esquina de Valverde con Desengaño a las 8. Creo que va a llevarme a uno se mis restaurantes favoritos, el public que pilla al lado… Pero no recuerdo haberle dicho nada. En verdad no hemos hablado mucho. Llevamos saliendo seis semanas, y siempre nos vemos para follar. No se si estamos saliendo o somos fuck buddies. A ver, saliendo debemos de estar porque me pidió dejar de ver a más gente. Y me va a buscar al curro, y pide comida… Que comemos entre polvo y polvo. Buah, yo que se. Me mola, y está vez me he propuesto disfrutar.

A todo esto, el se llama Rafa, nos conocimos por un colega de trabajo y es un puto cliché: ejecutivo cuarentón, cachitas y con un ático Arturo Soria. Un partidon, pero nada, me da que yo solo le como el rabo. Las cenas y los viajes se las llevará otro. Pero folla tan jodidamente bien… No es que este salido, es que he tenido muchas relaciones largas y echo de menos que te follen con ganas, que te agarren, que te la metan hasta que notes los huevos… Dios, me empalmo si sigo hablando.

 

Llega un taxi. Es Rafa.

 

– ¿Que, ya adivinaste dónde vamos?

 

Con la cabeza señala un cartel con letras rojas, el Boyberry.

 

– Buff tío, que dices. Ahí solo hay venéreas. Yo pensaba que me llevabas a un sitio pijo.

 

Mientras lo decía un par de tíos, muy monos y muy cachas, me echaron mirada de muerte y destrucción. Y pensé que me los tiraría… A los dos… A la vez… From lost to the river no? Mucho tiempo a dos velas…

 

– Anda calla reina. – suelta Rafa con ironía, el sabe que me jode mazo que me hablen en femenino. – antes de que te partan la cara vamos … – me agarró de la muñeca y me metió adentro.

 

Pido una cerveza, nunca pido nada que venga de botella en estos lados… Pero Rafa me trae una copa. Empezamos bien, no es garrafón, y el sitio tiene música guapa y los tíos están muy bien.

Después de un rato hablando y unas cuantas copas le suelto:

– Coño tío, en casi dos meses es la primera que hablamos tanto y encima vestidos.

El se ríe, y me responde:

– Eso tiene arreglo.- mientras se empieza a desabrochar la camisa.

– Venga, estás de coña? – le digo, pero ya le veo el pecho, marcado, duro, con su six pack, me flipa. Noto como las víboras le miran.

– No pasa nada, si no te atreves y es mucho para ti. – dice a la vez que está doblando la camisa y desabrochándose el pantalón. Yo no sé en qué punto esto va tan rápido. Dudo mazo, no es mi rollo. Pero noto la expectación que causa, tiene brazos definidos, mandíbula cuadrada, barbita, espalda, todo lo que te puede apetecer.

 

A todo esto, se acerca un pavo, rapado cachas, un pibón. Me ignora y se le lanza. Rafa le para y me mira. No dice nada pero sé lo quiere decir. Yo tampoco lo tengo claro pero le agarró del pantalón desabrochado y le meto la lengua hasta el fondo. El me empieza a morder el cuello, puedo ver como el cachas se pira. Rafa empieza a desabrocharme los jeans, y yo no le paro. Me levanta los brazos y me saca la camiseta. Cuando quiero espabilarme estaba levantando la pierna mientras tenía me quita los boxers. Dobla todo encima de la mesa junto a las bebidas y entrega todo al camarero.

Yo me intento tapar mientras me miran. Noto las ganas de follarme hasta yo. Se me acerca un tío, de unos 50, cachas, guapete, y sin decirme nada me agarra por la cintura. Quizá por el alcohol o por la sorpresa… O porque me mola, no me aparto. Y mientras hunde la cabeza en mi cuello noto como me empieza a apretar el culo hasta que me mete un dedo. Se me escapa un gemido.

Lo siguiente no sé cómo fue, pero yo noté un golpe y que alguien me levantaba en volandas. Cuando quise darme cuenta Rafa me tenía encima y el tío aquel no estaba.

– Joder, que peligro tienes no se te puede dejar solo.

Yo estoy medio pedo, me río y le besó.

El me meto el dedo en la boca, me mira, se ríe y me besa. Mientras noto como se abre paso el dedo en mi culo. Miro alrededor, la peña nos mira, un poco flipando y un poco cachondos. Alguno se empieza a tocar.

Rafa empieza a jugar con el dedo, y me recuesta para que vean todos como entra y sale el dedo. Sigue con dos, yo tengo la polla muy dura y chorreando. No tengo equilibrio, el me sostiene mientras me folla con los dedos.

Cuando sabe que estoy a punto de correrme para, y me desliza hasta el suelo para que le coma la polla. Rafa tiene una polla perfecta, ancha, no muy larga. La notas entera en la boca. El capullo es grande también. Cuando me la meto hasta la campanilla se le hincha tanto que casi me atraganto. Y eso le pone. Se lo hago 3 veces y me quita, creo que está tan cachondo como yo.

– ¿Quieres que te folle? Aquí? Delante de todos?

Yo no sé si quiero, pero asiento con la cabeza. Estoy chorreando. Ya no sé si es precum o corrida.

– Pues te queda un rato.

Y me levanta hasta una mesa alta y me tumba boca arriba. Me coge de las piernas, las abre y me empieza a comer el culo. Vale que el orden no era perfecto, pero Rafa es un crack comiéndome el culo. No se si es la barba o la lengua. Pero me podría pasar horas así. Miro alrededor y veo los tíos empezando a pajearse. Veo un negro, enorme, con un rabo brutal. Es mi puta fantasía joder, así que le hago un gesto para que venga. Mientras anda el rabo zarandea con una gota colgando. Le agarró y empiezo a pajearlo. El negro se acerca más. Quiere que me la meta en la boca. Es enorme. No se si me cabe.

En ese momento noto un tirón del pelo y me encuentro a Rafa mosqueado, pero con la puta sonrisa irónica.

 

– Tú eres mío joder. Solo mío.

 

Y me agarra del brazo, me lleva en brazos hasta un sofá echando a dos chicos que se lo estaban montando y me pone bocarriba. Junta las piernas, me las pone de lado y me la clava hasta que noto la presión de sus huevos. Y no para, sigue presionando. Noto su rabo enorme dentro.

 

– Dilo.- lo dice y lo ordena.

 

Yo me río. Sigo medio pedo.

El la saca y me embiste con fuerza. Yo gimo, le miro, me río y le respondo:

 

– el que?

 

El la vuelve a sacar y está vez me embiste sin parar, noto los huevos en mi culo golpeando, gordos, llenos de lefa.

 

– Dilo. – dice Rafa de nuevo con dificultad.

 

Yo me río. El me da la vuelta, me pone a cuatro patas y me la clava más profundo aún. Yo gimo, gimo de placer porque nunca me han follado tan bien. Creo que me he corrido porque estoy empapado, pero estoy disfrutando tanto que me da igual. Quiero que siga, que no pare.

 

El sigue follando desde atrás, mientras me muerde el cuello, me pellizca uno de los pezones o me agarra el rabo. Sigo con la polla dura. De repente para, me da la vuelta y me coloca debajo suya, me separa bien las piernas y me la vuelve a meter.

 

Yo me arqueo para que me la meta más adentro. Y en una embestida mientras noto sus huevos la polla se le pone enorme y me suelta toda la lefa caliente dentro. Me besa. Y la saca. Yo me voy a empezar a pajear y me para. En ese momento llama al negro, que estaba pajeándose a un lado. El negro se acerca como antes, con el rabo enorme. No lo entiendo.

Cuando está al lado Rafa agarra del cuello al negro y le pone a comerme el culo lleno de su lefa. A la vez me empieza a pajear. Yo me corro, me corro entre los labios gruesos en mi culo y a Rafa comiéndome el cuello. Me corro y gimo como nunca.

 

Cuando acabo, Rafa se acerca al negro lo atrae y nos morreamos los tres. No se si es demasiado guarro, pero me pone notar la lefa de Rafa en otros labios. Reconozco el sabor.

 

Al rato ya estamos saliendo del boyberry. Yo tengo el culo dolorido. No se si voy a poder sentarme en el metro de vuelta a casa. Andamos un poco y de pronto se para.

 

Miro y es el Public. El cabrón había preguntado a mis colegas cual era mi sitio favorito de Madrid.

 

Entro todo feliz. Y le digo.

 

– Si, soy tuyo.

 

El cabrón sonríe feliz. Pero yo la verdad es que no se si me molo más el pedazo de polvo que me ha echado o el rollo romántico. Y lo más importante, cuando miro las sillas de metacrilato sin cojín ni nada… Cómo coño me voy a sentar?

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