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Mi trebol

Saliendo de mi húmedo hogar, solo sentía la necesidad de tocar uno de esos brazos , tan definidos, tan brillantes , así como se ven en una película o revista porno. Acaso ¿nadie se imagina esos momentos tan morbosos? Empiezo mi viaje hacia mi querida ciudad Madrid, una de las primeras paradas que hice fue para contemplar su gente y toque tan ardiente que tiene la capital del pecado. Cuando subí al metro, estaba vacío, que misterio ya que en pleno mes de verano, debería verse morenos, blancos, y fornidos hombres oliendo a perfume de macho empotrado. Solo podía ver a un joven no mas de 21 años, en la esquina, con su mochila de gimnasio. Desde lejos se podría apreciar sus brazos bien fibrados, que te dejaban con esa tentación de pedirle un abrazo o rozarle sin querer. Con este calorcito de Madrid solo te puedes imaginar estar completamente desnudo con semejante croissant humano. No sabes cuanto tiempo estaba sin ver y estar cerca solo de estar con un chico tan atractivo como él. Si, efectivamente se baja en la siguiente estación, era Gran vía, mi imaginación me hacía como cada vez disimuladamente podía acercarme a él disimuladamente, se notaba como mi corazón palpitaba más rápido, y como no, respiración más acelerada, que daba lugar a semejante liquido preseminal que notaba como salía de mi polla. Antes de bajar, estaba bien parado, claramente yo, pero algo que mis ojos no dejaban de ver era su paquete que mostraba ese pantalón corto de color blanco apretado, como si el color blanco disimulase su atractivo polla medio dura colocada hacia arriba, solo en ese instante me bajé del metro antes de pasarme de parada. Yo caminaba detrás de él, le notaba algo adictivo, algo realmente pegajoso, y ya te cuento que no era mi semen. Ese galán al que yo perseguía lentamente por los pasillos del metro, vestía una camiseta ajustada de color negro, con un colgante de oro, que a simple vista mía se podía apreciar su sudor de subir esas escaleras que nos poco a poco nos dejaron de separar. Donde quedaba ese valor, de tocar a semejante pivón delante de mis ojos, solo a metros de mí. En este momento decido coger el móvil para hacer una foto, las ganas que tenía que me olvidé que estaba en unas escaleras mecánicas y me choqué con él. El misterioso galán fue quién me tendió la mano para ayudarme, y levantarme de mi cachonda y bochornosa caída. Sí, exacto , con el corazón acelerado me solté y le digo que le invito a tomar, algo en algún lugar tranquilo, al mismo tiempo que le invito, no podía imaginarme la sonrisa que le salía y los labios carnosos que sentía como olía a cereza a 1 metro de los míos. La conversación no duró mucho así como nuestros miradas y tocamientos. Me veía en apuros que yo no tenía sitio en casa, y él tampoco, claramente fue el momento perfecto para darle mas morbosidad a nuestro excelente y excitante encuentro. Todo lo que no fue conversación fue en BoyBerry, con su intimidad, oscuridad e intimidad, escuchando esa música tan provocativa a robarle un beso a tu macho ideal para comer-te-lo. Así, como después de unas cervezas, entramos a unas salas privadas en las que el juego empezaba. Sentía como olía ese perfume del macho que me empapó todo el asunto literalmente, como me quitaba mi camisa , y como su forzoso pecho, deslizaba con el mío, ese olor conllevó a quitarnos el pantalón y el bóxer, que rico olía ese cuerpo tan formado, y ese abdomen tan marcado. Sí ,lo estas deseando, tenía ganas de sentirlo rebotando detrás de mí, en cuanto me señalo en la oscuridad , su polla coincidió con mi boca, mis labios solo tenían las ganas de gozarlo, ponerlo como león, y sentirlo después, empecé a cerrar los ojos, y vi como su preseminal sabía bien dulce, y me incitaba a seguir chupando, al momento que estaba entrando al éxtasis de morbosidad y perversión, solo quedaba el momento de sentirlo y que lo introdujese entre mis glúteos. Él sin duda llegó a lubricármelo y sobar su polla con mi nalgas lubricadas, entre juego y juego llegó el momento en que sentía su carnosa y su gruesa polla dentro de mí, mientras jugaba con su abdomen, me ponía muy ardiente con ese perfume tan adictivo y goloso. Sí, me considero goloso, ya que sentí las ganas de gemir, y sentía cada vez más placer, como su venosa y gruesa verga, abría mis carnes y las satisfacía con su potente herramienta. Mientras me daba, bien que gozaban y me mimaba, sí, besándome, agarrándome, tan ricamente nos dejamos llevar, los momentos que siempre quedaron entre nosotros fue esos duraderos orgasmos y placeres entre cuatro  paredes que nos ofrecía la intimidad perfecta. Cuando quería seguir dándolo todo, siento que mi lívido se me desbordaba y apretaba cada vez mas mis glúteos para sentirla más y más dura. Como añoraba esa polla, pero el momento de eyacular los dos, y  mientras mas rápido me daba, más fuerte gemía, más rápido me masturbaba. Ahh!!- Grité. Sientiendo como su semen expulsado llenaba mi culo, sí, uff, sentí como mi corazón lo sentía en mi garganta, y como el corazón de mi preñador bombeaba. Lentamente saca su polla de adentro de mí, y sentía de lo caliente y lubricado que me había dejado. Él mismo me dejó sin suspiro ni aliento, que mismamente me besó y me abrazó. Cuando terminamos toda la faena, fuimos a los baños, una bastante verde y curiosa con un espejo en que imaginar tus morbosidades de posesión. Mientras nos lavábamos, sentíamos como esa leche, olía a lujuría, y más perversión, tal decisión creo que a los dos se nos ocurrió, que fuimos a la misma cabina que ese macho me dominó. Sí, queríamos más juego, más semen, más besos, más caricias, más bombeo, así fue, como conformarse con un orgasmo, si te deja con ganas de más, esas oportunidades no se desperdician, claramente fuimos más perversos que antes, sí, invitó a un amigo suyo que encontró por uno de los misteriosos pasillos, ese chico musculoso, me causaba más morbo que duda, sin duda entramos los dos a una cabina, y había un agujero donde me daba bien de comer. Sentía un placer por atrás y otro en mi boca, tremendas pollones que estaba con dos agujeros menos para oxigenarme. Sentía ese olor a fresa de lubricante, que me sacaba gemidos de perra en celo. Sí, lees bien, que gozo entre penetración y mamadón que daba, todo era muy excitante que empecé de nuevo a empalmarme, y sentir la necesidad de tocarme y masturbarme, entre clavada y clavada, ese chico de sabor a fresa me ofrecía polla en mi culo, el otro cambió a darme polla por otro agujero no desconocido. Que morbo, sentía las pollas calientes , lubricadas como aceite y carne. No te imaginas como me hacían  gritar entre polla y polla. Sentía como palpitaba la sangre de su pollón con tremenda dentro mí, y mientras gemían, como dos osos que cogen su presa. Luchando los dos y esforzándose por empotrarme tan bien, si, sentía como gozaba como un lolli-pop, bien rechupeteado. En el mismo trío me atreví chuparle su lubricado abdomen, una lamida , un gemido, y una extrema segunda corrida que me dieron, tan delicioso que creía que mis dulces machos se verían agotados, resulta que el ultimo que se incorporó, así como extrema eyaculación que me dió, también tenía una extrema erección lo cual no se desaprovecha y apetece a cualquiera, que oportunidad más grande se presentó. Como negarse a tremendo vicio que nos damos placer, y llegas a estar a menos tiempo de llegar a un orgasmo más para llevarte a la gloria. Por cierto, la timidez hizo que nos encontráramos los 3 en una cabina de las más grande que hay en su sótano, preferimos estar cómodos, viendo la dilatación de mi ano, los dos pactaron en empotrarme como perrísima y probar una doble penetración, sí, señor, sentía como deslizaba una, y otra entraba y salía. Abdominales, pectorales, tríceps, bíceps, ese era un coctel del pecado, a quién le toque, trébol de 4 hojas jamás le tocará. Las pollas venosas y lubricadas , una a comer, y otro decidió penetrarme más, como no… Sí, sentía como la boca me la follaban bien duro hasta que sacó su verga de mi boca y empezó a eyacular toda la leche que tenía para mí reservada. Buf..! que festival, sentía como ese delicioso líquido llegaba a empapar mi boca, mi nariz, mis ojos sedientos de otra ración de leche. El otro se animó, y otra ración de leche me llegó, sentía como salpicaba mi otra ración de leche, y caían gotas por mi definido pecho, y abdomen, fue la sensación de correrme y gemir como nunca. Pfff. Los dos machos me besaban mientras soltaba mi semen encima de sus pollas y sus formados cuerpos, veía como deslizaba una de las gotas más grandes y se impregnaban con otras gotas de sudor de mis adorables machos. Que ricos orgasmos sentí, en esa situación en la que solo quise dar una vuelta por la capital del pecado, pecado fue el mío de montarme aquella batalla láctea, que quedó graba en la cabina perfecta, con 5 raciones de leche y muuuucho placer

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