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Harry el recepcionista

Me llamo Alex, recién he cumplido los 20 años, soy un chico alto, castaño, ojos súper cristalinos y un torso definido.

Llevaba un par de semanas pensando en aquel recepcionista del Boyberry, Harry, que curraba los findes, de pelo largo, ojos caramelo, moreno y con un acento que cuando me hacía pagar la entrada yo estaba loquito por que llegara el día en el que me empotrara en alguna de esas cabinas, o porque no… En todas.

Como era de costumbre, yo iba principalmente para que me petaran bien, a poder ser entre más de dos. Pero desde que vi a ese recepcionista, mis ojos solo se fijaban en él en cuando entraba a la zona de cruising a ponerse a vigilar cuando no venían clientes. Esas miradas que lanzaba eran mortales.

Serían sobre las 17h cuando llegó el otro recepcionista, Óscar, a cubrir el puesto de la tarde, vi que se quedó hablando con Harry.

– Bua tío, necesito que me dejes 20 minutos porque ahí dentro hay un chaval que me lleva pidiendo guerra desde hace un par de semanas y estoy con las ganas de acabar con ese deseo.

Lo que no sabía Harry es que Óscar, le iba a pedir algo a cambio. El teléfono de Alex, al parecer, al tío le pongo bastante.

No te voy a engañar. Óscar es un tío de unos 35, marcado, con barba, y siempre llevaba unos jeans apretados para que los clientes viesen lo que calzaba, siendo sincero, me ponía muy perro también.

Dicho y hecho.

Harry entró a la zona de cruising, me vio y me agarró de la mano hasta llevarme al cuarto dónde se cambian.

Yo estaba en shock, solo pensaba en que al fin se iba a cumplir lo que llevaba semanas queriendo.

Nos empezamos a besar como si no hubiera un mañana. Harry tenía claro lo que quería. Ahí es cuando me agarró de la cabeza y me puso de rodillas para que le comiera el rabo.

Jodeeer… 20cm de rabo que calzaba el cabrón, yo andaba como loco comiéndosela. Al cabo de un rato, me puso a cuatro patas y me empezó a comer el culo. Nada más de imaginar lo que venía, se me abría solo. Le dije que no tuviera compasión, que me petara bien. Eso hizo. El tiempo pasaba súper rápido, por eso, cada segundo que tenía su polla dentro de mí, era un constante gemido. Me dijo que estaba ya a punto de correrse, ahí es cuando yo cogí las riendas y le dije que solo disfrutara. Le saqué la polla de mi culo y me la puse en la boca. Me lefó la boca entera, y antes de que me la tragara, le empecé a besar como si no hubiera un mañana. Harry se quedó súper caliente y me dijo que tenía que volver a su puesto de trabajo a lo que yo le dije que el siguiente polvo lo tendríamos detrás del mostrador.

Desde entonces, fuera del local me follaba a Òscar y dentro a Harry, una fantasía plena que con mis 20 años jamás me lo iba a imaginar.

 

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