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Desinhibiendo fetiches

Octubre 6, 2019. Madrid, España

Mi nombre es Andrew, también conocido como Greekteen, de procedencia caribeña pero de descendencia greca-italiana y esta fue la experiencia con la que comencé mi soltería después de 3 años de noviazgo.

Hablemos un poco de mí. Emigré a Madrid ya hace 2 años pesé a la terrible situación que acontecía en mi país natal, dejando mis estudios universitarios a medias decidí apostar por cambiar un poco las cosas de lugar… Desde chico siempre supe mi orientación sexual y no fue hasta mis tempranos 15 años que folle por primera vez, teniendo un gusto y atracción por los mayores, siempre aposte por ser el cub de la manada, y es que a veces puede acontecer de tener ciertos dotes para satisfacer y obedecer al macho alfa. Pero no estoy aquí para contarles lo promiscuo que pude haber sido en mi temprana adolescencia, sino para relatarles un antes y un después de innumerables morbos y fetiches que tenía en lista de espera.

No fue hasta el 2018, a mitad de año cuando coincido con mi chico, aquel a quien conocía de pequeño por ser el vecino curioso, contemporáneo a mi edad, de la cual nuestros padres nos consideraban ´´amigos´´ ya viniendo saliendo casi 1 año atrás. Fue hasta esa fecha cuando decidimos mudarnos juntos a otro país. Somos muy parecidos en personalidad y gustos sexuales, uno sobreponiéndose al otro en constante cotidianidad, en mi caso, de día era pasivo; apenas salía el sol tenía esa necesidad hormonal de florear mi ojete para que él se vaciara dentro de mí, dejándonos satisfechos hasta mitad de tarde o noche donde yo tomaba las riendas del coche, sometiéndolo, atándolo y humillándolo a mi placer, con un gusto inmenso por llenarlo 2 o 3 veces seguidas, haciéndole espuma en el culo e incluso tornándose rosado por gotitas de sangre que se colaban entre sus pliegues del ano, era fascinante. Pero esto ya hoy en día no es gran relevancia para mí, así se fue tornando nuestra vida sexual, cada vez más abierta y consensuada, pues hacíamos frente a una inmensa ciudad, ambos con ganas de explorar en conjunto y por separado. Pasando el tiempo pude darme cuenta de todo lo que realmente me gustaba, y como mencione anteriormente, poseía buenos dotes para encontrar a un macho alfa lo suficientemente guarro para mí.

Bajo la diaria convivencia como en toda relación amorosa juvenil con escasas bases de madurez y poca tolerancia, fue como mi relación con mi chico fue decayendo poco a poco, el sexo no era lo mismo, ya optábamos por tener horarios separados y diversas parejas sexuales, o al menos eso nos queríamos hacer creer el uno al otro… Fue un momento clave en mi vida sexual, conocí mucha gente, concordé muchas experiencias desahogando morbos, repitiéndolos con personas distintas queriendo buscar al cerdo perfecto, sin embargo siempre restringido pues aún tenía ese respeto a nivel moral por el hecho de aun vivir juntos, yo y mi chico. Retomemos la fecha del encabezado: 6 de Octubre del 2019, si, fue esa fecha en donde opte por mudarme solo, empezando el otoño y ya a más de 1 año y medio de haber llegado a Madrid. .

 

Se sintió distinto, empezar de nuevo, pero esta vez solo. Quizás era lo que siempre necesite, desde un comienzo claro está. Ya hacía dos semanas en donde me había descargado una App para el tlf, citas y encuentros gay para fetichistas, me sentía canchero, pues creía conocer y tener experiencia suficiente para quedar con todos los posibles. Hablemos de fetiches en la aplicación, donde se destaca el Leather, Rubber y Sport wear, formas de vestimenta que destaca mucho la personalidad y gusto del individuo en un ambiente sexual, también como simple morbo de llevar el peso de una campera de cuero rozando un torso grande, grueso y peludo; o el látex encajando perfectamente en un cuerpo definido y delgado, destacando el torso como el de un muñeco Ken, dando a notar dos hermosos pezones parados con dos argollas a su alrededor… era lo que se veía mayormente en la aplicación. Pero no hablemos de vestimenta, hablemos de la acción, o mejor aún, de vestimenta para la acción.

 

Fue hasta dos días antes en donde tras explorar y conversar con varios chicos, siempre como dije de preferencia ´´daddies´´, surge una conversación con uno de esos que parece el jinete sin cabeza, un torso esbelto y rasurado sin nada más que ver hasta llegar al cuello. Resulto ser una conversación atrapadora, de esas que son un poco inusuales, donde los párrafos surgen como si fuésemos comadres de toda la vida, pero bueno, estábamos ahí, en la aplicación para ligue entre guarros fetichistas, había que romper el hielo pidiendo fotos y hablando de gustos. Me paso una pequeña galería de fotos, donde claramente se veía con arnés, catsuit de latex, borcegos e incluso alguna vestimenta de cuero y finalmente su rostro, muy cuidado, muy guapo y uno que otro selfie sonriendo, pero había algo que no me cuadraba, su edad en la App y mi relación de coherencia con las fotos, él decía ser más joven de lo que yo creía. Bueno, lo deje pasar, pues las siguientes fotos destacaban mucho contenido sexual que llamo mi atención a primer instante… Ahí me di cuenta que compartíamos los mismos gustos pero uno en particular que pocas veces lo hice debido a la poca coincidencia de gente en la movida; el fisting. La conversación se convirtió en un relato sexual, más que erótico que posteriormente paso a un ligue al chat de whatsapp. Por ahí continuamos, conociéndonos un poco mejor y quedando para un próximo encuentro. Me dice un poco de su vida, destacando que mantiene un estilo de vida privado y de alto reconocimiento social, cosa que yo obvie por completo pues lo único que buscaba era implementar mi deseo por el fisting en tan ojete aparentemente experimentado.

 

Viernes, 4 de oct de 2019 por la media tarde.

Andrew: Hola B, ¿Cómo estás? ¿Cómo va tu día?

B: Hola querido, muy bien y tu? Me enganchas saliendo del consultorio, voy de prisa al gym pues tengo la clase de boxeo.

Andrew: Suena bien, me alegro! Yo excelente, no puedo dejar de pensar en nuestra conversación de la madrugada, y las fotos de tu ojete. Estas divino! Ahora al salir del trabajo voy clavadito a hacerme una paja con ellas. Además te quería preguntar. ¿Algún plan para este finde?

B: Jeje y las tuyas, no están nada mal… Eres un pendejo muy puto, todo un desafío para mí. Esta noche ceno con mi hermana y mañana con unos amigos, quizás a media noche me libere y vemos que pinta. Te parece?

Andrew: Buenísimo, quedamos en contacto. Estoy ansioso por conocerte!  B: *besos*

 

Sabía que era un tipo ocupado con una vida de rutina y comprometedora, pero eso no me quito mi deseo de persistir en conocerle, jamás había visto un orto tan abierto, salvo en las pornos, con sus enormes prolapsos y jugos anales rebozando junto a la enorme cantidad de J-lube o Crisco que servía para completar el plato en la mesa, hacerlo mucho más apetecible.  Tenía mucha calentura y sabía que era mi primer fin de semana como soltero, oficialmente, así que decidí aprovecharlo en la marcha de llegarse a concretar algo con B.

Logre visualizar de nuevo la aplicación, pues desde nuestra última conversación concluida en whatsapp no la había vuelto a abrir. Y es cuando veo un anuncio de un chico cuyo uniforme era parecido al de un policía norteamericano de los años 80, salvo que este era de leather. ´´Encuentro Leathermen en Bar Boyberry´´ – A partir de las 8 pm este sábado 5 de octubre nos encontraremos socializando en Boyberry, si eres nuevo, curioso o te gusta la movida fetichista eres bienvenido a juntarte y conocer más de nuestra movida cultural. A las 00 se abre el Basement con darkroom, sling y laberinto. Cover: 45 euros –  Y es como me preguntaba… ¿Cómo una fiesta leather se iba a dar en un bar de chicos jóvenes y cachas? Pero así fue como pensando me dio mucho más morbo, iba a ver mucho que escoger, podía correr con la suerte de incluso follarme algún chico joven, ya sabiendo mi target preferido.

Ya tenía una noción de cómo podía ser mi noche del sábado, tipos grandes, fumadores de habano, ebrios encuerados y con la inmensa necesidad de vaciar sus huevos en el ojete de quien se le cruce… Ese era el target en mi mente, Decidí ir sobre las 11pm, pues me ahorraba bastante tiempo e iba ya directo a por lo que iba, tomar unos tragos, entablar alguna conversación con algún guarro y terminar follando de 3 o 4 en el darkroom, sabiendo aun así que había un sling de fisting nuevo al finalizar el laberinto de gloryholes, o al menos eso mencionaban; sabía que pocos en la ciudad estaban en la movida ´´fisting´´, igual no lo descartaba, seguro encontraba a alguno  intentando meter la mano a un buen flaco´´ empoperado´´ de esos que recurren semanalmente a Boyberry.  Llegando al sitio veo entre grupos de gente, todos hombres cachas, la mayoría de mediana estatura, pues al adentrarme más era casi inevitable no dejar ver mis 1.90 metros de altura, así fue como entré llevando un outfit en plan ´´scally lad´´ más a la onda skinhead, pues es como la mayoría del tiempo llevaba mi cabeza o al menos de hace 2 años atrás, pelada. Short adidas a medio corte de pierna, medias adidas de alto corte, una remera manga corta ajustada, una campera adidas que próximamente iba a dejar en el lockeroom y las infaltables NikeShox O’leven, zapatillas clásicas para complementar un outfit guarro de un pibe al que va a buscar pija y leche en una reunión de divorciados musculosos… no podían faltar los accesorios, una cadena al cuello en plan ‘’puppy’’ y alguna que otra pulsera y anillo de metal. Sabía que al no tener cuero, al menos me tenía que ver excéntrico entre tanta carne, pelos y testosterona. Mi primera reacción fue justo lo que me esperaba, miradas viéndome como el chico ‘’extranjero’’, muchos pensaban que era gringo, o claramente latino, el punto es que había llamado la atención, era joven y alto, a diferencia de la mayoría con un promedio de 45 años.

 

Decidí ir por un trago de cerveza, que iba bebiendo y entre sorbo y sorbo lograba apaciguarme e integrarme en el grupo de quienes estaban en la barra. Sabía que quizás con un trago encima era más que suficiente para cruzar miradas y charlas, ya esperando a las 00 de la noche para dispararme directo a la acción. Viendo la espuma restante del vaso, entre cruzo miradas con uno a no más de 5 m de distancia, tenía una pinta un poco parecida a la mía, en plan skate boy, bastante guarro pues se lograba ver su colección de piercings y tatuajes en todo su torso y brazos. Entablamos conversación, nombres e intereses; me preguntaba que qué me había traído hasta ahí, le respondí lo más certero posible… curiosidad y morbo. Sonrisas, risas y la indudable energía y tensión sexual nos llevó a coincidir que ya eran más de las 00, así que decidimos ir mas adentro, yo por mi parte directo a saciar mis fantasías a la expectativa de la buena pinta que brindaba el evento.

 

Luces rojas muy tenues, poca visibilidad y el inmenso olor a habado me erizaban los pezones y erectaban la pija… olía a macho. Ahí comenzó todo, cruzadas de mano por el culo y la pija, manoseo y besos intensos de por medio, me tenía excitado el muy guarro, su aliento a cigarrillo y aroma a sudor del día anterior me hizo finalmente meter mi mano entre su short de jean, con la sorpresa de sentir un jockstrap húmedo. – ¿Cuántos lefazos tienes en el culo? – le pregunté, – Los suficientes para que no uses saliva- me dijo el muy cerdo, eso me encendió y fue como rápidamente voltee su cuerpo de 1.66 m aproximadamente y me abalance a comerle el culo a lenguazos, solo por saborear el ADN restante y sudor de sus pelos. Mientras me lo follaba en todo medio de la habitación, logre notar como machos encuerados nos veían, muchos pajeandose sus pijas gordas y babosas, otros follando a la par. Uno se me acerco restregándome su morcilla entre mi culo, y pues nada… me penetro seguido de un escupitajo, podía sentir el placer de follarme a un cerdo y ser follado por un macho, me sentía bastante complacido y gozando… pues a coincidencia que había poppers de por medio, snifaba como nunca y me trasladaba a un espacio de placer continuo… Seguidamente oigo como las quejas del machote dominante se venían en sonido, estaba preñándome el ojete, lo podía sentir, su leche calentita resbalando por mi orto y su morcilla gruesa y larga haciendo tensión por no querer salir del colchón de mi recto. Saque su pija de mi orto; y la mía del culo del pasivo al que me follaba; y como instinto de agradecimiento me arrodille y le empecé a chupar la pija al macho, en señal de respeto y gratitud… pues en seguida sentía como la lengua del guarro al que me follaba, me estaba comiendo el culo, limpiándome la lefa del machote… era exquisito, se sentía exquisito. Finalmente me doy vuelta y terminando de limpiar la pija del macho me caigo entre lenguas con el otro, saboreando la leche del macho y tragándola mutuamente… eso, ese episodio me hizo venir a chorros, al menos 5 lefazos desperdiciados chorreando por el piso.

Tan empedernido en mi trio de ensueños, me olvide que había al menos más de 90 machos restantes alrededor, fue ahí cuando me levante con la intención de ir a lavarme la boca al baño, y beber otra cerveza… pero en medio de los pasos escucho como voces, quizás murmureos y refranes altamente llamativos – Comete toda mi mano puto de mierda- – Te voy a follar con mis dos manos- – Ahí te viene el punch-… Gritos y quejas provenientes del placer de quizás, un masaje prostático. Me acerque y pude tras el efecto del Popper anterior ver como entre dos encuerados se fisteaban a otro con una máscara de latex y un arnés, era lo único que vestía… No habían pasado ni 10 minutos cuando mi pija estaba dura y chorreando néctar, de nuevo. La curiosidad mato al gato, como dicen… y así fue… me acerque cautelosamente, masturbándome y no quitando mi mirada del orto, recto e intestino del pasivo… ¡Tenia un prolapso anal!, era algo que solo se veía en las pornos y recientemente lo había visto en las fotos de B, cuya edad me era sospechosa, como de igual forma me lo hacían creer sus nudes … ya que era un tipo reservado, cosa que deje pasar por el increíble morbo de coincidir en gustos y prácticas sexuales. No dude en juntarme a la fiesta, muy receptivamente me dejaron meter mano, ¡já! mano, metí mi antebrazo, dos para ser exactos. Así sucesivamente lograba follarme el tracto intestinal del enmascarado, punch tras punch, sintiendo con mi manos los pliegues de su recto, suaves, calientes y chorreando j-lube… indudablemente me pajeaba y fue como de repente le saco la mano de su cuerpo y el saco tu rosa, si, su rosa roja… me la restregó por la cara, se sentía húmeda y caliente, viscosa… y se sentía delicioso, al menos para cachorros guarros como yo, logre saborearla, comerla en mi boca, sentía como el sabor de su orto y leches de machos anteriores saboreaban mi lengua, para muchos asqueroso, para mí, todo un manjar, pues el sexo vainilla no era lo mío, ya no más.  Fue como de repente se vino a chorros de orine, bañándose todo el abdomen y saboreando su propia lluvia… En susurro me dijo – Eres el mejor chupador de ortos del mundo-, – Te vi en la entrada y no pensé que eras tu- … me quede pensativo, ¿Quién era?, acaso me conocía… No me importo, salvo a ser un compañero de trabajo enclosetado, que lo dudaba, no me venía a la mente más que B. – ¿Eres tú? ¿B?- – Sí, no pensaba venir, pero mis amigos insistieron después de la cena-  respondió. Nuestra conversación fluía mientras todos alrededor nos veían, el acostado en el sling y yo arrodillado masajeándole la próstata…

 

Terminando la sesión tras varios lefazos continuos y lluvia blanca por doquier, proseguimos a ir al baño, ya me parecía necesario… había que asearnos un poco. Tras una larga conversación, besos y risas concluimos nuestro gusto mutuo por el fisting, él y sus amigos eran fisteros de décadas, viajeros a festivales de fisting en Berlin al menos cada año, y a la Folsom… ja, ni te cuento, toda una vida pornográfica detrás de una vida elite en la ciudad del sol. Así finalizo mi noche del domingo 6 de octubre de 2019.

Es cuando a partir de ahí coincidimos una amistad continua, lo fisteaba 4 veces por semana, para mí era un deleite, para él un vicio.

Popper y porro era lo que usábamos para pasar las largas sesiones. Es así como me convertí en su alfa, su fister. Progresando mutuamente en encuentros, fiestas o simplemente en privacidad… así es como entrenamos en nuestro placer y morbo. En el día es un honorable doctor de la elite madrileña, en la noche el daddy sumiso que jamás pensé tener.

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