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Del metro a Boyberry…

Regresaba a casa una noche mas, cansado del trabajo, como de costumbre el metro estaba a reventar, entre como pude y las puertas se cerraron, el vagón arrancó, estábamos todos muy juntos, hacia mucho calor, casi podía sentir la respiración de todos los que me rodeaban, entre ellos un chaval que me miraba fijamente,  traía unos shorts muy ajustados y camiseta, como si viniera del gym, lo tenía frente a mi, muy pegado a mi cuerpo, intente moverme pero era imposible en medio de aquella multitud, el se fue acercando cada vez más, unos segundos después sentí que una mano rozó mi paquete, pensé que había sido accidental, pero la mano volvió, Levante la cabeza y el seguía mirándome fijamente, momentos después ya lo tenía masajeando mi bulto, mi polla comenzó a ponerse dura, la adrenalina de la situación  me hacía sudar, sin pensarlo dos veces metió la mano dentro de mi pantalón y apretó fuerte mi polla erecta, estaba tan excitado que comencé a lubricar, el lo noto enseguida, saco su mano llena de precum y chupo sus dedos mientras sonreía, yo apreté su culo que también estaba bastante duro, no llevaba ropa interior, luego metió su otra mano en mi bolsillo, las puertas del metro se abrieron de nuevo y salió rápidamente,  yo solo tuve tiempo de mirar mis bolsillos y salir detrás de el, me había dejado una pequeña tarjeta, BOYBERRY decía, en letras llamativas, y apuntaba una dirección, intenté caminar de prisa para seguirle, justo al salir de la estación, el cruzó la avenida y atravesó unas puertas corredizas, BOYBERRY decía el letrero, con luces blancas y verdes, luego de un pasillo repleto de juguetes sexuales, dildos, consoladores y cientos de películas porno, un tío con arnés y suspensores me dio la bienvenida, detrás del primer pasillo una sala llena de cabinas, con poca luz, comencé a buscar con la mirada al chaval del metro, lo vi junto a una de las puertas, caminé hacia el y casi por inercia se arrodilló frente a mi, comenzó a oler mi paquete, se notaba que lo deseaba, con ambas manos bajo mi cremallera y saco mi polla, que ya estaba muy dura y gorda, enseguida comenzó a comermela con mucha destreza, se la metía entera, casi hasta los huevos, tenía una garganta muy profunda, devoraba mi enorme y peludo pollón, lo tomé de la cabeza y comencé a follarle la boca, nunca antes me la habían comido tan bien, aún me miraba fijamente, desde abajo, como diciéndome que se la metiera más adentro, estaba tan caliente, quería dominarlo, lo tomé del cuello y lo puse de manos contra la pared, sin avisar le metí mi polla hasta el fondo, su ojete estaba tan húmedo y abierto, lo estaba follando sin piedad, al reaccionar vi al rededor un montón de tíos con las pollas muy duras pajeandose, y otros más arrodillados comiendo varias pollas a la vez, era la orgía más grande que había visto, estaba tan cachondo, todos me veían, tomé a aquel chaval por el pelo y comencé a ametrallar su culo, mi verga entraba y salía de su ojete con tanta fuerza, el solo gemía, y pedía más, le metí el puño en la boca para follarsela a la vez que a su culo, cuando ya estaba a punto de explotar lo puse de rodillas nuevamente, descargué toda mi lefa en su boca, había tanta que también bañe su cara, litros de lefa caliente que saboreaba, mientras le metía mi polla hasta él fondo para que se ahogara en lefa, sabiendo que otros tíos lo miraban, el sumiso chaval gemía de placer, mi verga seguía dura, el tío seguía arrodillado con ganas de más, había  una cola de pollas esperando su turno, aún erecto subí la cremallera de mi pantalón y mire el reloj detrás de la puerta, era tarde, debía regresar a casa, camine en medio de aquella fiesta de placer, una veintena de tíos follaban con tanto morbo, atravesé de nuevo la sala de cabinas y  Salí al pasillo principal, el tío de la entrada me despidió mirando que mi polla dura casi se salía del pantalón, deje la puerta de BOYBERRY sabiendo que regresaría casi a diario para seguir cumpliendo mis más morbosas fantasías

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